“… había deseado que los relojes fueran así, sin agujas; relojes destiempados que dieran cabida a los momentos sublimes. Donde la espera no existiera, ni las prisas; donde nada de lo bueno se quedara por hacer, ni decir; donde lo más bello permaneciera suspendido en el instante eterno, donde se pudiera retrodecer y borrar lo equivocado y triste.”
“De los Amores Negados” - Angela Becerra